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Tristes pero agradecidos de estar vivos.

Tristes pero agradecidos de estar vivos.

29 - JUL - 2016

tristes

“Tristes pero agradecidos de estar vivos”

 

Una avalancha gigantesca arrasó el campo 4 y campo 3, este es el relato de Santiago Quinteros mientras esclaba el K2.

Día 22 de julio

La noticia llegaba al campo base, se viene la ventana de buen clima, unos decían que era el 25 y otros que era el 26 de julio.

Me sentía muy contento porque íbamos para arriba, tenía grandes expectativas a cerca de ese momento tan especial que estaba viviendo.

Salimos el 22 de julio a las 4 am  junto a Pemba Sherpa mi compañero. Nuestro objetivo era llegar el 21 al campo 2 para tener la oportunidad de alcanzar la cima, ya sea el 25 o el 26 quedándonos en el campo 2 o el campo 3 a esperar.

Llegamos al ABC (campamento avanzado que está al comienzo de la ruta y se lo usa como depósito de equipo y comida). Nos equipamos y comenzamos la ascensión. La primera parte no tiene cuerdas, es una hora de caminata en pendiente  hasta el inicio de las cuerdas  desde donde hay 3 o 4 horas hasta el campo 1 que se encuentra a 6100 m.

El clima este día era malo, nevaba y  hacía frio y viento. Subíamos azotados por las ráfagas de viento a cada momento. A una hora del campo 1, Pemba sorpresivamente me dice que hay mucho viento en el campo 2 y que tenemos que darnos la vuelta y bajar al campo base avanzado. Me quedo de una sola pieza  y le digo que esperemos, nos aseguramos en una parte de la ruta con la cuerda y esperamos. Se escuchan las conversaciones en la radio en Nepalí, no entiendo nada, hasta que finalmente puedo hablar con Dawa, quien es el líder de la expedición y quien está en el campo base para coordinar toda la escalada al K2. Dawa me explica que en el campo 2 hay una tormenta, que los sherpas que son el equipo de las expediciones comerciales y que van a fijar la ruta un día antes del día de cumbre en la parte alta pero ahora están atrapados en el C2 a 6700 metros, que nadie está subiendo al campo 2  y que todos están en el campo uno esperando a mañana para subir.

En el campo uno hay 13 tiendas, solamente para los que llegaron primero a la montaña y pusieron carpas en este lugar, los demás no tenemos tienda así que nos toca bajar una hora hasta el campamento ABC de nuevo.

Me resigno y comienzo a rapelar pensando que la ventana que me gustaba era para el 26 de Julio, así que era perfecto, gracias dios. Un día de esfuerzo sin lograr llegar a ningú lado pero bueno, lo acepto.

Regresamos al campo ABC,  nos metimos en la tienda y solamente nos faltaba un pequeño detalle, mi sleeping estaba en el campo 2, pero Pemba me dice que no me preocupe, mis amigos coreanos me prestan un sleeping y con eso nos tapamos como cobija y dormimos juntos.

A las 7 pm con mucho frio, se compadecieron y nos prestaron otro sleeping unos sherpas de los coreanos  y pudimos dormir abrigaditos esa noche.

Día 23 de julio

Suena el despertador, qué pereza, son las 4 am y a las 5 salimos para arriba.

Desayunamos un café, galletas de mantequilla y un pedazo de queso.

Comienzo a hacer la mochila y de nuevo la radio, conversaciones con el campo 2, con campo base y Pemba me dice que tendremos que salir después de una hora porque hay mucho viento en el campo 2.

Feliz me tapo de nuevo con  en el sleeping  y trato de dormir porque ayer subimos lo que hoy no tendríamos que subir, pero que por puro gusto nos vamos a repetir. Es como estar a 100 metros  de la cima del Chimborazo y bajarse al refugio para repetir al otro día la misma subida, más o menos algo así, pero para eso me entrené y estaba tranquilo.

Nos levantamos estábamos conversando, puse las prótesis a calentar dentro del sleeping  para ponérmelas, me puse las medias y de pronto un grito desgarrador de los sherpas de los coreanos. Pemba salta a la puerta de la carpa y abre el cierre, le sigo y al levantar la cabeza veo una gigantesca avalancha que bajaba a matarnos y enterrarnos  vivos en el campo base avanzado. Siento tal terror al ver lo que viene y  todo es en cámara lenta, se para de pronto el tiempo. Pemba se pone los zapatos y sale corriendo, los otros sherpas también y yo que uso prótesis me quedo en la tienda,  miro de nuevo y ya está a medio camino y pienso que voy a morir, me pongo en unos segundos la prótesis derecha y cuando me paro para ponerme la izquierda me caigo y ya no tengo tiempo, es tarde, solamente me quedo en la tienda con la vista en lo alto. La avalancha baja con tanta fuerza y a 100 metros de impactarnos de lleno, se divide en dos y la mayoría de la nieve se va a la izquierda como por milagro y el otro pedazo nos llega como ráfaga de polvo de nieve. Estoy muy impactado porque no tuve tiempo de ponerme el par de prótesis y salir corriendo, todo fue tan rápido y agradezco por estar vivo. 

Tengo mucho miedo, estoy en shock y no entiendo nada, solo sé que una vez más Dios está ahí, conmigo.

Llamamos al campo 2 para ver cómo está la gente, no tenemos respuesta y hasta después de 10 minutos logramos comunicación y todos están bien, gracias a dios.

Comenzamos a dilucidar de dónde ha sido la avalancha y está claro, ha bajado del campo 3.

Esperar a ver qué se decide.

Una hora pasa y nos llama Dawa, nos indica que la decisión es subir al campo 2 con los Coreanos y que el grupo de Sherpas subirá a ver cómo está el campo 3, que si está destruido pero la cuerda fija que está cerca del campo 4 se ha salvado, la expedición continua y  solamente el grupo de escaladores más fuertes seguirá para arriba desde el campo 2.

Así que ha vestirse y salir de nuevo para el campo 2.

Nos ponemos lo crampones y comenzamos la subida, de pronto comenzamos a ver gente bajar, son nuestros compañeros que se bajan, no quieren seguir, otros grupos se bajan también pero nosotros seguimos para arriba.

Llegamos al campo uno, comemos algo y bebemos, estamos bien  y seguimos para el campo 2.

Cruzamos exactamente la 6ta cuerda y el grupo se detiene a descansar, nadie dice nada. Dawa habla por la radio con los sherpas que han llegado al campo 3 y más arriba del campo 3  y de pronto llega la noticia. No hay nada, en el campo 3 ni en el campo 4, 200 botellas de oxigeno, 20 trajes de plumas, 20 tiendas, 20 sleepings, 1500 metros de cuerda fija, estacas, tornillos, ropa de cumbre,  lo hemos perdido todo. El sentimiento es tan desolador, tan fuerte que comienzo a llorar mucho y no entiendo porque estoy viviendo esto, cuando hace unas horas todo era perfecto, es como una especie de película de terror llamada K2.

No quiero  bajar, quiero subir al campo 2, ver qué se puede hacer, convencer a la gente que hagamos un nuevo equipo, etc, pero es solo la ilusión de mi mente porque no hay nada que hacer, la avalancha lo destruyó todo. Ya no hay cuerdas, oxígeno para nadie y solo somos pocos los que queremos intentar sin oxígeno, no hay carpas, y todos los sherpas han perdido su equipo de pluma para cumbre y la mitad de escaladores, no hay nada de nada.

Hablo con Dawa y llorando le pregunto si tengo que bajar, si hay algo que hacer y solo me dice Santiago cancel expedition, every body cancel expedition…

Y en ese momento de dolor, me doy cuenta que el 22 si es que los Sherpas y porteadores que iban al campo 3 como estaba planeado, hubieran llegado y hoy estuvieran muertos y también que tal si la avalancha era el 25 de Julio y moríamos todos en el campo 3 o camino al campo 4, y en ese momento se que es la voluntad de Dios que la montaña este año no quiere que la subamos y que nos protegieron a todos, pero con el precio de no tener la cima del K2  a cambio de tal vez nuestra vida, es un excelente trato, gracias dios nuevamente.

Comenzamos a día seguido a bajar por las mismas cuerdas fijas, con un sentimiento desolador, la cumbre del K2 se ha ido.

Mi mente hacía planes a ver si encuentro un equipo que lo vuelva a intentar, a ver si subimos para después intentar en agosto, mientras sigo repelando.

Llego a las 4 de la tarde al campo base, he bajado desde la mitad de camino al  campo 2, lloramos con Claudia quien siente mi dolor como el suyo, ceno y me meto en la tienda a dormir, mañana será otro día.

Me levanto el 24, que es el primer día de buen tiempo, sufro al ver lo precioso del día frente a mí, el K2 totalmente despejado y soleado.

Busco quien quiera animarse a hacer un equipo, hablo con algunos sherpas, me dicen que no, que tienen miedo y que no tienen equipo,  hablo con otros escaladores, me dicen que no, que para ellos está claro que ya no hay chance.

Se siente un sentimiento de derrota increíble en el campo base, nadie quiere intentarlo de nuevo. Muchos porque no tienen equipo, otros porque no hay cuerdas y otros por miedo.

 

 

Hoy, 27 de julio tengo las respuestas.

Esta ventana de cima para el 25 en el K2 era con viento, Oscar Cadiack con 13x8000 ha llegado a 7800 m en el Broad Peak el 25 de julio y el 26 ha sido mal tiempo y no fue un día de cima como pensábamos.

El 27,28, 29 y 30 nieva 80 centímetros en altura y se va a cargar la montaña y el 31 y 1, 2,3,el viento se incrementa tremendamente.

Con esto no tengo opciones para decir nada, a parte que en el G2 y G1 no ha subido nadie a la cima y no han pasado del campo 2 por mal tiempo.

Qué se puede decir, hay que aceptar esta derrota con orgullo por haberlo intentado todo, porque a pesar del miedo que tenía de morir por otra avalancha subimos para ver qué pasaba y si había chance. Hay que ver las cosas como son, no ha podido ser y estamos vivos, sanos y salvos con ganas de volverlo a intentarlo otro año y con toda la fuerza del mundo, así es el K2, así son las montañas de ocho mil metros.

Quiero compartirles mi reflexión de esta expedición:

Leer las señales es poder ver sin ego la vida. Las señales fueron claras y hubo muchas en ese intento. Hubo algo o alguien, para mi DIOS, que jugó sus fichas y nos protegió, porque el clima el 22 se puso así de malo para salvar a los Sherpas, era la única forma que no suban al campo 3 y mueran. Porque la avalancha cayó el 23 y no el 25, porque fue la voluntad de DIOS que estemos abajo y no arriba.

Y la avalancha cae del serac del cuello de botella, baja, arrasa el campo 4 y arrasa el campo 3, la cima a cambio de la vida, es un trato hermoso, sigo vivo, con ganas de volver, con ganas de entrenar y con ganas de seguir aprendiendo.

Gracias a todos ustedes que me han escrito tantos mensajes cariñosos de aliento, de ánimo, de amor, los siento en mi corazón y les quiero mucho. Esto no termina acá. Los aprendizajes continúan. He crecido mucho y cada día valoro más las cosas que tengo y lo que soy. Sé que volveré al K2. Ya veremos cuándo. Aún hay mucho por vivir, por escalar, por descubrir y compartir con todos ustedes. Esto ya no lo hago solo por mí. Es mi país, es mi gente, la Tierra y mi pasión.

Les escribiré otro diario más adelante. Ahora a aceptar, asumir y empacar. Hay muchos días de recorrido para regresar a casa.

Gracias a mis patrocinadores:

Ministerio de Turísmo ALL YOU NEED IS ECUADOR, SALUD S.A. y CHEVROLET

Y gracias a mis colaboradores:

Ministerio del Deporte, ECTV, General Tire, Axxis sport, Petlz, Flow Hot Yoga, Energizer, Romp, Iridium Blue, Kamex, Motor Sport, Dr. Marcelo Costales clínica dental

 

 

 

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